Hay suficiente traición, odio,
violencia,
Necedad en el ser humano
corriente
Como para abastecer cualquier ejército o cualquier
jornada.
Y Los Mejores Asesinos Son Aquellos
Que Predican En Su Contra.
Y Los Que Mejor Odian Son Aquellos
Que Predican AMOR
Y LOS QUE MEJOR LUCHAN EN LA GUERRA
SON - AL FINAL- AQUELLOS QUE
PREDICAN
PAZ.
Aquellos Que Hablan de DIOS
NECESITAN a Dios
Aquellos Que Predican Paz
No Tienen Paz.
AQUELLOS QUE PREDICAN AMOR
NO TIENEN AMOR
CUIDADO CON LOS PREDICADORES
Cuidado Con Los Que Saben.
Cuidado Con
Aquellos Que
Están SIEMPRE
LEYENDO
LIBROS
Cuidado Con Aquellos Que Detestan
La Pobreza O Están Orgullosos De Ella.
CUIDADO Con Aquellos De Alabanza Rápida
Pues NECESITAN Que Se Les Alabe A Cambio
CUIDADO Con Aquellos Que Censuran Con Rapidez
Tienen Miedo De Lo Que
No Conocen
Cuidado Con Aquellos Que Buscan Constantes
Multitudes; No Son Nada
Solos
Cuidado Con
El Hombre Corriente
Con La Mujer Corriente
CUIDADO Con Su Amor
Su Amor Es Corriente, Busca
Lo Corriente
Pero Es Un Genio Al Odiar
Es Lo Suficientemente Genial
Al Odiar Como Para Matarte, Como Para Matar
A Cualquiera.
Al No Querer La Soledad
Al No Entender La Soledad
Intentarán Destruir
Cualquier Cosa
Que Difiera
De Lo Suyo
Al No Ser Capaces
De Crear Arte
No Entenderán
El Arte
Considerarán Su Fracaso
Como Creadores
Sólo Como Un Fracaso
Del Mundo
Al No Ser Capaces de Amar Plenamente
CREERÁN Que Tu Amor Es
Incompleto
Y ENTONCES TE
ODIARÁN
Y Su Odio Será Perfecto
Como Un Diamante Resplandeciente
Como Una Navaja
COMO UN TIGRE
COMO Cicuta
Su Mejor
ARTE
En la unidad original del ser primero, está contenida la causa secundaria de todos lor seres, así como el germen de su inevitable destrucción
Edgar Allan Poe
lunes, 15 de septiembre de 2008
lunes, 1 de septiembre de 2008
El ocaso de los “libros”
“Pasé toda la tarde en la librería. No había libros en ella; hacía casi medio siglo que no se imprimían. Y yo los esperaba tanto después de los microfilmes en que consistía la Biblioteca del Prometeo. No existían. Ya no se podía curiosear en las estanterías, sopesar gruesos tomos en la mano, saborear bien su volumen, que predecía la duración del placer de su lectura. La librería recordaba un laboratorio electrónico. Los libros eran pequeños cristales de contenido acumulado, y se leían con ayuda de un optón. Éste incluso se parecía a un libro, aunque sólo tenía una página entre las tapas. Al tocar esta hoja, aparecían por orden las páginas del texto, una tras otra. Pero, según me dijo el robot vendedor, los optones se usaban muy poco. El público prefería los lectones, que leía en voz alta, y era posible elegir la voz, el ritmo y la modulación preferida. Solamente se imprimían en páginas de plástico, que imitaban el papel, algunas publicaciones científicas de audiencia muy reconocida. Por ello pude meter en un bolsillo todas mis compras, aunque se trataba de trescientos títulos. “
Extraído de la novela de ciencia-ficción de Stanislaw Lem: Retorno de las estrellas.
miércoles, 13 de agosto de 2008
Letanía solemne y belleza oblicua
Efervescencia y desquicio…enseguida la inmunda rabia, “esa” que quiere gritar, “esa” que quiere destruir todo, “esa”…que me recuerda la magnitud con que me repudio. Me recuerda y afirma mucho más ese afán de soledad, inevitable pero acogedora. Ahora el pez debe retorcerse en el agua. A la calle.
La rabia continua, mucho más desenfrenada; cualquier contacto con algún desconocido me repugna, cualquier indicio de palabras me fastidia…la pierna derecha empieza a alterarse, en mi mano se ven voluptuosos los nudillos, quiero probarlos con alguien…llego a mi destino…continuo mirando mal; mi acompañante llega…ahora, a una funeraria.
Increíblemente la rabia desapareció…un mar de letanías a alguien desconocido retumban en mi mente, me ahogaron, me ahogue…quede como un ser apacible y solemne…sollozos por un lado, llanto por el otro…rostros bañados de esa debilidad humana…ojos a punto de estallar…la “experiencia” acariciaba y regocijaba el dolor de la puerilidad…un suspiro entra en mi pecho y me recuerda el “fin” y la “absolución”…la “nada”,
Un ataúd abandonado…un cadáver silencioso…la vejez se canso de aguantar; observe a aquel cuerpo con ínfulas de soberanía…inútil! Es mejor estar allá adentro que aquí afuera. El rostro de la viejecita era tenso y afligido, sus labios comprimidos revelaban que no habrían más palabras para enarbolar, sus manos arrugadas y cansadas demostraban lo tedioso que le costo vivir, sus ojos…no querían ver más…le doy la espalda…me marcho vacío.
Sólo un rostro me llamo la atención; una tez blanca, mejillas rojas, labios…que aún no describo, un largo cabello hasta la cintura que podría enmarañarlo a uno enteramente, cuerpo uniforme y la grandísima finitud…ahora…otro rostro, angelical y pueril, sus ojos no se alzaron, la timidez en su máxima expresión…pienso…recuerdo alguna vez haberla visto, nunca olvido un rostro.
miércoles, 30 de julio de 2008
Risa y Vacuidad en "Stranger than Paradise"
“Ser en el mundo”… tan complejo y satírico. Personajes absortos y sencillos, diálogos sinceros y ecuánimes, aventura inesperada y solución final salpicada de banalidad. Todo esto conjurado para dar como resultado un film lúgubre en el que la risa y la vacuidad son una constante.

Por qué Willie nunca llevo a Eva al hipódromo? Flatulencia?
martes, 22 de julio de 2008
miércoles, 16 de julio de 2008
Lección sobre el objeto
Lección sobre el objeto
Charles Bukovski
Siempre es mejor, por supuesto,
encajarlo justo debajo
del corazón.
No intentes golpear
al toro en el ojo.
Cuando busques hacer daño
apunta a un blanco grande
y golpea varias veces.
El que se detiene
no es más que un necio.
Recuerdo una conversación
con un leproso
que sugería usar
garfios y poleas.
No, no es así.
Estaba muy amargado.
Es mejor ir directo al ojo,
destrozar la córnea,
cegarlo,
y después estrangularlo con una cuerda.
Mi madre sugería un viejo gorro de baño
metido hasta la garganta.
No, no es así.
Asegúrate. se inteligente.
Dile que busque las estrellas
y se matará en la escalada.
Háblale de Chatterton, de Villon.
Sugiérele cosas.
No te apresures.
Él lo hará por su cuenta.
No hay prisa. El tiempo no significa nada
para ti.
Charles Bukovski
Siempre es mejor, por supuesto,
encajarlo justo debajo
del corazón.
No intentes golpear
al toro en el ojo.
Cuando busques hacer daño
apunta a un blanco grande
y golpea varias veces.
El que se detiene
no es más que un necio.
Recuerdo una conversación
con un leproso
que sugería usar
garfios y poleas.
No, no es así.
Estaba muy amargado.
Es mejor ir directo al ojo,
destrozar la córnea,
cegarlo,
y después estrangularlo con una cuerda.
Mi madre sugería un viejo gorro de baño
metido hasta la garganta.
No, no es así.
Asegúrate. se inteligente.
Dile que busque las estrellas
y se matará en la escalada.
Háblale de Chatterton, de Villon.
Sugiérele cosas.
No te apresures.
Él lo hará por su cuenta.
No hay prisa. El tiempo no significa nada
para ti.
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